El mago de Fuentealbilla

April 22, 2009 – Source: Jasper Juinen/Getty Images Europe

Hay momentos en el tiempo que definen a un jugador. Puedes ver mil veces los videos de Maradona haciendo jueguito con la pelota de niño o quitándose ingleses a ritmo vertiginoso sobre el césped del Estadio Azteca, pero la imagen que permanecerá para siempre de Diego Armando es la del famoso gol de “La mano de Dios”. Así la volea de Zidane y el gol de Ronaldo al Compos. El salto de Pelé para el 4-1 (también en el Azteca) contra Italia en 1970 y el gol de tacón de Cruyff con el Barcelona. La cola de vaca de Romario y el pie milagroso de Solksjaer en el Camp Nou. El cabezazo de Bakero que valía una final europea y el bombazo de Koeman que ganaba el trofeo. La chilena de Hugo al Logroñes o la de Rivaldo al Valencia. Cada jugador tiene esa jugada por la que va a ser recordado siempre. ¿No?

Andrés Iniesta Luján. Nombre propio del futbol. Recientemente galardonado como mejor jugador de Europa de la última temporada. ¿Qué es lo primero que se viene a la mente al oír esas tres palabras, ese nombre? Johannesburgo. Héroe. Stamford Bridge. Golazos. Genio. Mago. Ilusionista. Cerebro. Amigo. Andrés Iniesta es un jugador que provoca reacciones, normalmente positivas. Un jugador aplaudido en casi todos los campos de España por aquel mágico gol de campeonato del mundo, pero también por el festejo dedicado a su amigo acaecido poco antes. Un jugador que en cuanta crónica se lea sale bien parado, como jugador desde luego, que es un crack, pero también como persona. Un genio del futbol. ¿Cuál es la jugada con la cual se le recordará? ¿El gol en Sudáfrica o el bombazo en Londres?

Yo creo que la estampa que quedará de este magnífico jugador (a falta de los muchos años que esperemos le queden de carrera) va a ser la del gol contra Holanda y el festejo sin camiseta recordando a Dani Jarque. No creo que nada pueda superar eso. No, nada supera el gol del gane en la final del Mundial, pero para mí hay un partido que me parece el definitivo para entender el impacto de Andrés Iniesta en las canchas. Este partido me gusta porque es un juego completo a diferencia de los dos momentos citados, que son chispazos. Mágicos, enormes, impresionantes, irrepetibles, pero chispazos al fin y al cabo. Hay que decir que partidos maravillosos de Andrés hay muchísimos, por citar algunos, España vs Inglaterra en Wembley, contra el Manchester United en Roma, la Champions 2010-2011, la Eurocopa 2012 y un larguísimo etcétera.  Pero éste entre todos es mi favorito.

El día es 22 de abril de 2009. Jornada 32 de la Liga BBVA 2008-2009. El Barcelona es líder gracias a su futbol sorprendente y espectacular que le ha permitido acumular una ventaja de seis puntos sobre el Real Madrid antes de empezar la jornada y se encuentra a punto de empezar los partidos de vuelta de lo que  fue denominado en su momento el Tourmalet de la Liga (Sevilla (L) – Valencia (V)– Real Madrid (V)– Villarreal (L) ). El equipo blaugrana ha arrasado en esta liga en la que busca recuperar el título después de la debacle de la Era Rijkaard y en la que debuta Josep Guardiola como entrenador. Ha tenido resultados impresionantes (6-1 al Sporting y al Atlético, 6-0 al Valladolid y al Málaga, 5-0 al Almería y al Deportivo ), aunque un bajón de tres partidos (E – P – P contra Betis, Atlético y Espanyol) en la segunda vuelta le ha devuelto interés a la Liga. Cualquier resbalón se puede pagar contra un Real Madrid que se ha enganchado a la pelea por el título basándose en sus usuales e históricos argumentos: pegada, épica y “situaciones curiosas”.

El día anterior el eterno rival ha logrado reducir la ventaja momentáneamente a tres puntos después de derrotar 3-2 al Getafe en un partido “típico”, al menos por lo extraño, para el Bernabéu. Soldado puso al frente a los Azulones al minuto 10, Higuaín (me sigue pareciendo falta sobre el Cata, pero que se le va a hacer) empata el marcador a pesar de que el Madrid no está jugando a nada y sufrió la baja de Robben por lesión (¡Qué raro!). La segunda mitad es un ejercicio de control y silenciamiento (¡Palabra nueva!) de grada por parte del otro otro otro equipo de Madrid, al punto que hay gente que se empieza a retirar de la grada sintiendo que dos puntos y casi una Liga están volando de Chamartín. Entonces suceden siete de los minutos más extraños que se hayan vivido en el recinto del Paseo de la Castellana y eso es mucho decir.

En el minuto 84 Albín pone el 1-2 para el Geta que parece logra un triunfo maravilloso para sus opciones de permanencia pero al 86 Guti hace lo que siempre hacía Guti y decide aparecer en el partido para cobrar un tiro libre y con un golazo nuevamente empatar para el Madrid.

Si ya estaban al máximo las pulsaciones en un partido completamente abierto en el que el Madrid se jugaba la vida y el Getafe veía la posibilidad de puntuar en un estadio complicadísimo, al minuto 88 se vivió una de esas situaciones que te deja pensando si de verdad viste lo que viste o fue tu animadversión hacia ese equipo la que te hizo imaginarte semejante acción. Pepe se volvió loco. No hay otra manera de ponerlo y teniendo el privilegio de saber cómo ha sido su carrera se puede decir que le suele suceder, algún cable se cruza en su cabecita y cuidado el que esté enfrente. El caso es que tras cometerle penalti a Casquero decide utilizarlo de punching (¿kicking?) bag en el suelo. Roja al central blanco y penalti en contra con segundos por jugarse. ¿Tres punto perdidos no?

Pues no. Casquero, haciendo gala de una chulería impresentable, decide tirar el penal a lo Panenka directamente a las manos de un Casillas que ni siquiera sonríe, a Iker no se le anotan goles así. Así como la profecía autocumplida, el Getafe se desconcentra y unos minutos después le cae el balón a Higuaín que con un bombazo de fuera del área lo manda al fondo de las redes. 3-2 y el Bernabéu explota de felicidad, siguen soñando con quitarle una liga más al Barcelona. La prensa pro Madrid (esa que será llamada caverna y después magistralmente Central Lechera) empieza a hablar de remontadas, canguelos, chorreos, del destino, de victorias que dan campeonatos y de la suerte inapelable del campeón. A pesar de que admiten que el Barcelona es mejor, empiezan a asomar la cabeza creyendo en el milagro, una luz de esperanza parece prendida…

Aquí el resumen de ese partido

Escribe Alfredo Relaño en Diario AS el 22 de abril de 2009 antes del Barcelona – Sevilla:

“Esto escapa a toda lógica hace ya tiempo, pero hay que reconocer que es emocionante. Que jugando como juegan uno y otro el Madrid se acostara anoche a tres puntos del Barça después de 32 jornadas es inaudito. Pero es real…

…Quedaba ese espíritu de invencibilidad del Madrid, que produjo el milagro más difícil de todos. Con perla de Guti (dejó otra, gran pase a Huntelaar). Con penalti parado por Casillas (horrible la actitud de Pepe), con la machada final de Higuaín, siempre él… Piña enorme, estadio encendido. Esto no se parece en nada al Barça, pero tiene su mérito. Y ya llegados ahí, ¿quién sabe?…”

Lo dicho, se reconoce la superioridad blaugrana (aunque ya empezaban, con Relaño cómo creador, con la teoría del Villarato y demás tonterías) pero la llama de la esperanza está encendida, se habla del “espíritu de invencibilidad del Madrid” y se relamen los bigotes ante la visita del equipo andaluz al Camp Nou. Una derrota blaugrana pondría la liga al rojo vivo con la visita a territorio merengue pendiente (que todos dan por hecho será triunfo blanco). La prensa afín al equipo de Madrid hace ver que la presión está a tope para los jugadores y cuerpo técnico blaugranas.

Tanto ruido empieza por poner nervioso hasta al más pintado de los aficionados blaugranas.  Es verdad que éste equipo parece especial, que ha hecho cosas nunca antes vistas y a ratos parece invencible, pero las tristezas y decepciones pasadas han sido muchas y muy fuertes. El aficionado al Barcelona parece tener integrado un chip con el que automáticamente esperas lo peor (no tan desarrollado como el de los aficionados al Atlético pero parecido). Cuando un jugador mejor está, se lesiona. Cuando viene la remontada en un partido el árbitro anula el gol. Cuando el equipo parece dispuesto a marcar una era, los jugadores pierden interés y todo se cae. El aficionado culé ha sufrido, sabe sufrir y siempre espera lo peor. A pesar de hacer el máximo esfuerzo por aparentar lo contrario, tanta publicidad de nervios y presión empiezan a desestabilizar el ambiente festivo que seis victorias consecutivas traía.

El equipo azulgrana viene de un partido durísimo en Madrid contra el mismo Getafe en el que se impusieron 1-0 con un golazo de Messi (http://www.youtube.com/watch?v=JYQhxysfgiM ). El desgaste es evidente. Con tres días de descanso, Guardiola y su cuerpo técnico mandan este once inicial ante el Sevilla:

Valdes

Alves    Márquez    Piqué    Abidal

Touré

Xavi                   Keita

Iniesta           Etoo           Henry

4-3-3 clásico pero quedándose fuera del cuadro titular tres hombres tan regulares como básicos para los triunfos conseguidos hasta ese momento, Carles Puyol, Sergi Busquets y Lionel Messi, este último con problemas estomacales lo cual no ayuda a calmar la creciente ansiedad de la tribuna.

Camp Nou lleno y expectante. Los once blaugranas saltan a la cancha como de costumbre con los acordes del Cant del Barҫa, en esta ocasión portando unas playeras azules con la leyenda “No más Malaria”. Se forman en media cancha, se saludan los equipos, posan para las respectivas fotos que inmortalizan el comienzo de los juegos. Sorteo con el árbitro para definir quién saca y de qué lado se paran los equipos. El capitán del Barcelona es Xavi. Todo listo para el espectáculo.

Como aficionado recuerdo haber tenido algo parecido al pánico antes de empezar este partido. El Madrid a tres puntos, lo vivido las temporadas anteriores, enfrente el Sevilla que le encanta aguarnos las fiestas, el saber que después de este partido toca visitar Mestalla y el Bernabéu, una derrota anímicamente sería catastrófica.

Silbido inicial. Toca Henry a Etoo, avanza el Barcelona y pierde la pelota. El Sevilla toca un momento, el Barcelona presiona muy arriba como siempre, Xavi molesta al que conduce y Henry con una barrida roba el balón y cede para el número ocho a cincuenta metros de la portería. Andrés avanza, nadie se acerca. Parecen tenerle miedo, sigue avanzando. Una, dos, tres zancadas. Hipnotizados los defensas del Sevilla se siguen echando hacia atrás, Andrés siempre empujándolos. Avanza y avanza hasta que se cansa y decide que ya estuvo bueno de esto, es hora de guardar a su amiga en casa. Al llegar a la orilla del área golpea, no, no golpea, acaricia la pelota con su privilegiada pierna derecha y ésta (la pelota), contenta y agradecida de que botines tan gentiles y mágicos la toquen, vuela con una comba soñada hasta el ángulo izquierdo de Javi Varas que no puede hacer nada más que admirar este poema de gol. El grito del Estadi tiene una mezcla de éxtasis e incredulidad. Es el minuto 2:04 del partido, de ese partido que el Barcelona tenía tantos nervios de jugar y el genio ya hizo el de la ventaja, el de la quiniela, el abrelatas. El festejo demuestra lo nerviosos que estaban los jugadores, el ocho del Barca tranquilamente va a celebrar con la tribuna y sus compañeros lo abrazan. Casi parece que Iniesta le está diciendo al mundo, “tranquilos, aquí estamos”. Éste Barcelona es grande. Éste jugador es enorme.

Iniesta la guarda (video)

El resto del partido es un baile, tiros de Alves por encima del travesaño y Márquez de libre directo pasan cerca, toques de primera, de segunda, rondos cortos, rondos largos, la pelota al ras del suelo siempre, todos atacan, todos defienden. Perfección en la alfombra verde y sin el genio más genio de todos en la cancha. No hace falta, está ahí el mago de Fuentealbilla. Gran jugada del Barcelona, triangulación Xavi-Iniesta-Eto’o y el segundo gol al minuto 16, después de los abrazos, Samuel pide aplausos a la grada para Andresito.

Minuto 35, tacón de Eto’o que encuentra a Iniesta al borde del área y éste toca de primera a la entrada de Xavi que falla por centímetros al intentar una vaselina sobre Javi Varas. Al 48, contragolpe azulgrana. Samuel para Henry, este se la devuelve y Eto’o abre para Iniesta que está dentro del área, Andrés hace una pausa y ve a Xavi llegando, le toca suavecito y el Maestro Hernández la manda guardar con un disparo precioso al ángulo.  Xavi arranca a festejar pero se frena, voltea y le agradece a Iniesta. Abrazo entre cracks. Otra asistencia suya y otro gol, en venganza por el que se habían perdido unos minutos antes.

Minuto 54, Iniesta lidera el ataque y tras combinar con Henry conduce un poco y filtra para el francés que en su intento por asistir a Eto’o manda el balón a las redes. Un gol y tres asistencias. Como si con su golazo al inicio del partido hubiera tenido suficiente y se hubiera dedicado el resto del partido a regalarlos. Es generoso el Maestro Ilusionista. Tres asistencias y a tres jugadores diferentes, no sea que alguien quede triste sin su gol.

Con esto la obra de arte está terminada. Todos quedaron satisfechos y es hora de los aplausos. Al minuto 59, Guardiola manda retirar a su General del campo evidentemente con la intención de que reciba la ovación (el que entró fue Hleb, eso no era un cambio táctico). Aunque se retira con el aire de quien no quiere dejar el campo nunca, Andrés se va de su tarde mágica (una de tantas, Iniesta de mi vida) y el Camp Nou le regala una de esas ovaciones con las que todos los niños de La Masía y el mundo sueñan. El genio terminó su trabajo y se va a descansar. Muchas gracias por venir. Como es de esperarse, el marcador ya no cambia. Andrés Iniesta y Co. 4 – 0 Sevilla.

Golpe claro en la mesa, uno más de los muchos que dio ese magnífico equipo a lo largo de esa temporada mágica. ¿Nervios? Mira como la toco al fondo de la red. ¿Canguelo? Sin el primer capitán ni el mejor jugador del equipo, el partido terminó en goleada. ¿Presión? Un gol, tres asistencias y a descansar que esto sigue. Lo de Andrés, perdón, Don Andrés ese día fue maravilloso, aunque un poco olvidado por el triplete y sobre todo por el gol que unos días después metería en Stamford Bridge llevando al Barcelona a Roma.

Ahora regreso a  Alfredo Relaño, otrora periodista y hoy inventor de conspiraciones y confabulaciones internacionales, con lo que escribió en Diario AS el 23 de abril de 2009:

“Empezó el partido, avanzó Iniesta y, falto de compañero desmarcado al que enviar la pelota, decidió ponerla en la escuadra. Iban dos minutos, como mucho. Los tres puntos volvían a ser seis, la presión, labrada a fuerza de sangre, sudor y lágrimas por el Madrid en la víspera, se había evaporado…”

Así fue, Iniesta decidió ganar este partido. Nos exhibió dando un extraordinario recital, parte de su repertorio que creo y espero no hemos visto completo, primero con su golazo y después repartiendo tres más, además de todas las jugadas que como siempre dejó en el campo. La manera casi irreal en que mantiene el control de la pelota, los pases a profundidad, los regates en corto hacia la línea de fondo. Algún día y cuando Fuentealbilla deje de tener a su hijo pródigo en las canchas, espero que a alguien se le ocurra dejar de decirle croqueta a su jugada favorita y le empecemos a llamar “La Iniesta”.

Ese fue el partido con el que me gusta pensar en Don Andrés Iniesta Luján. Claro que los otros goles son más importantes, uno de Copa del Mundo y otro de final de Champions, pero aquí dejó claro que no es un jugador más. Tomó al equipo, lo echó a sus espaldas (recordar que en esa alineación estaban gigantes como Etoo, Henry, Xavi, Touré, etc.), lo tranquilizó y lo llevó regate a regate, con goles y asistencias a ganar un partido durísimo contra el que era el tercero en la Liga. Iniesta ese día (seguramente a su pesar) robó cámara y nos dejó con la boca abierta, no sería ni de cerca la última vez.

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